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segunda-feira, 11 de agosto de 2008


FRIDA KAHLO: una vida dolorida

( Neide Medeiros Santos)

Un poco de la vida de Frida Kahlo.

Frida Kahlo nació en 6 de julio de 1907, en Coyaoacán, suburbio de la ciudad de Méjico, era hija de un judío-húngaro Guillermo Kahlo y de madre indígena-mejicana, Matilde Calderón y González. Frida era la cuarta hija de la familia Kahlo/Calderón.
La vida de Frida fue marcada por dolores. Cuando tenía seis años fue acometida de polio y tuvo una recuperación lenta, ella permaneció en casa por nueve meses. La enfermedad la hizo una niña solitaria y buscó los diseños y la pintura en este período de convalecencia. Su padre era fotógrafo y le gustaba sacar fotos de la familia y fue ese ambiente familiar, la enfermedad, la soledad que proporcionó a Frida la incursión por la pintura.
Cuando niña, Frida creó una amiga imaginaria que se llamaba también Frida Kahlo. Los autorretratos de las dos Fridas irán acompañar toda la pintura de la artista.
A los dieciocho años, otro facto marcará para siempre su vida – un accidente con el autobús cuando volvía de la escuela. Este grave accidente dejó muchas secuelas, Frida se quedó muy enferma.
Algunos años más tarde, conoció Diego Rivera, veinte años mayor que ella y ya un reconocido pintor mejicano. El gusto por la pintura, la manera descompromisada de ver la vida, los mismos ideales políticos los aproximaban y vivieron un intenso y grande amor, pero para Frida fue también un amor doloroso pues Rivera era inconstante y tuve un caso amoroso con la hermana de Frida, eso la dejó muy deprimida. La separación fue inevitable, aún después se reconciliaron y volvieran a se casar en la cuidad de San Francisco, en Los Estados Unidos.
Hube un momento que Frida así se expresó: “sólo deseo tres cosas: vivir con Diego, continuar a pintar y pertenecer al Partido Comunista.
Frida murió en 1954, estaba con 47 años, Rivera murió tres años después u la casa donde vivían hoy es el Museo Frida Kahlo.





La pintura de Frida Kahlo: el reflejo de su vida

Frida Kahlo, pintora mejicana, retrata en sus cuadros su propia vida. La grande cuantidad de autorretratos es un reflejo de su soledad, necesitaba compañía. La creación de una amiga imaginaria, fruto de su fértil imaginación infantil, acompañará los autorretratos en la vida adulta.
En la primera fase pictórica, Frida presenta, en sus cuadros, el universo mejicano, con colores fuertes y vibrantes, sus tipos característicos, una pintura que se aproximaba del arte naïf. Después se volvió para una pintura de trazos surrealistas.
Hay que se destacar siempre en sus cuadros la pintura figurativa, los personajes femeninos víctimas de sufrimientos físicos. Frida no podría ocultar sus dolores y revelaba todo eso en su pintura.
La fuerte personalidad de Frida se manifiesta en su pintura, aún casada con Diego Rivera, el grande muralista mejicano, no se dejó influenciar por la pintura de su marido, tenía su propio estilo. Compartía con los ideales políticos de Rivera, los dos pertenecían al Partido Comunista, pero en sus cuadros predominaban los retratos interiores del alma, los sufrimientos físicos, encuanto el pintor se volvía para los temas sociales del Méjico y del mundo.
Su obra pictórica puede ser resumida en tres palabras: sangre, sudor y lágrimas.
Sangre representa sus dolores físicos: el polio, el accidente, los abortos.
Sudor, su obstinación por la pintura, su capacidad de superación.
Lágrimas, sus desilusiones amorosas, la traición de Rivera, la frustración de no tener hijos.
Frida Kahlo hoy es considerada una de las mejores pintoras del siglo XX y sus cuadros se encuentran en los grandes museos da la Europa, Estados-Unidos y de la América del Sur.
En Méjico, hay la Casa Azul, morada de Frida y Diego Rivera, hoy museo Frida Kahlo.
En 2007, se conmemora el centenario de nacimiento de Frida Kahlo, una grande mujer, una pintora original, de trazos vigorosos y fuerte personalidad.
Saludamos Frida Kahlo por su pintura, por todo que ella representa para los latinos de la América del Sur.